La semana pasada, bajo el título “Gratos Eventos Próximos” recordábamos la vigencia que el tema del comportamiento ha tenido siempre en Alumni, y la importancia que revestía tenerlo presente en estas últimas instancias de la presente temporada.
Pues bien, el viernes a la noche, en el partido semifinal por el campeonato de Primera División, tuvimos una prueba de fuego. Es con profunda satisfacción que podemos decir que nadie olvidó aquella vigencia, y que el resultado fue excelente. La hinchada de Alumni se mantuvo en todo momento en orden, se manejó con respeto, no entonó canto grosero u ofensivo alguno, observó estrictamente la norma de guardar silencio cada vez que un jugador adversario estaba por ensayar una conversión, y, en síntesis, supo participar, supo alentar y supo perder. Perder el partido, lo cual es siempre posible. Porque en lo que no podíamos perder, no perdimos.
De esta manera quedó demostrado que es perfectamente posible que en un evento en el cual hay en juego tantos esfuerzos e ilusiones, el comportamiento de nuestro público sea encomiable, sin que esto vaya en desmedro ni de la alegría, ni del entusiasmo.
En cuanto a las muestras de incultura que tratamos de evitar, todos sabemos bien de dónde vienen. Dado que en Alumni el deporte es ante todo un medio de mejoramiento personal, en un clima de cordialidad y educación, no pueden tener cabida manifestaciones propias de un entorno en el que la burla soez, el insulto y la agresividad latente se valoran, se cultivan y se celebran. Esas expresiones deberían quedar en el lugar donde surgieron y al que pertenecen, y si hay otros que las adoptan, allá ellos. En Alumni nunca podríamos resignar, ni ocasionalmente, características que son parte de nuestra manera de ser.
Que lo ocurrido el viernes en el campo de juego del Club Atlético de San Isidro, así como fue una cabal demostración que se puede y se pudo, sirva como un ejemplo más de cuál debe ser la línea de conducta de todo integrante de Alumni.
COMISION DIRECTIVA
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