Cuando un equipo que no es candidato está primero, para el periodismo el campeonato es mediocre o poco atrayente. Además, siempre están expectantes para ver cuándo se cae, para poder hacer leña del árbol caído y decir frases hechas del estilo: "como se veía venir", "nada es para siempre" o "se golpeó con la realidad". ¿Pocos antecedentes? Sin embargo para muchos es un equipo improvisado. Que ganó porque los otros jugaban mal. Que salió campeón por ser el menos malo de todos. Tampoco nadie dice que si se contaran los partidos de esta segunda ronda, Alumni ganó 11 partidos -10 al hilo-. Además todos los ganó claramente. ¿Suerte? Si a esto le sumamos lo de la Inter, descubriríamos que el Bicampeón, jugó 24 partidos y perdió sólo 1. Es decir que consiguió casi el 96 % de los puntos posibles. ¿Casualidad? Si a estos datos le sumamos los de la pre, encontraríamos que de 36 partidos jugados, el Rojiblanco perdió sólo 3. Es decir, que de 72 puntos posibles consiguió nada menos que 66. Esto definitivamente no es suerte. Alumni salió campeón porque es el mejor equipo de todos. Quizás no sea el más vistoso -es discutible- pero sin dudas es el mejor. Es el más inteligente, el más concentrado y el que tenía más hambre de ganar. Es el que llegó en silencio, subestimado. Pero el que ahora grita campeón. Por supuesto que las comparaciones son odiosas, pero el favorito de todos apenas ganó 2 campeonatos -uno de ellos compartido- y el resto de los favoritos -salvo el SIC y el CASI- están muy por debajo de la historia de Alumni. Aunque en estos últimos 15 años, el Pentacampeón es junto con el SIC el mejor equipo. CAMPEÓN ES UNO SOLO Otro sábado de Súper Acción en San Isidro. Una decisión de la URBA, siempre rápida en las decisiones, impidió que el Campeón pudiera dar la vuelta en Tortuguitas. Fue por los petardos de una tarde de abril en Virrey del Pino y pensando que estamos en Septiembre, pasaron sólo 4 meses y monedas. Bastante rápido. Pero por suerte la cancha del CASI le sienta bastante bien y la pileta mucho mejor. Lo cierto es que la primera defensa del título era la más difícil. Enfrente estaba Regatas y su mínima chance de ser campeón. Aunque con enorme esperanza, ilusión y fe. Dicen que la fe mueve montañas, pero el Conjunto de Ballatore y Compañía es más que eso. Por eso, de a poco, la esperanza de los de Bella Vista se fue extinguiendo hasta esfumarse por completo. Pero la tarde había empezado temprano con la victoria clara de la pre y la ajustada derrota de la 22 (siempre le falta unas monedas). Luego llegó el turno de la Inter y su Jogo Bonito. Costó al principio, pero después lo ganó con autoridad para pasarle la posta al primer equipo de Tortuguitas. PRIMER ACTO Aunque de entrada no apareció el try desde el vestuario de Coque "te tiro la medialuna y buscame en el ingoal con el brazo tatuado" Alsogaray, Alumni empezó a controlar el partido. Pero tardó 16 minutos en abrir el marcador. Fue gracias al pie del Chino con un penal. A los 25 Nacho "tiro un rastrón todos los partidos" Visser ensayó una patadita por encima de la línea defensiva de Regatas y él mismo corrió por la pelota. Dicen que la pelota elige ir con los que saben y en esta ocasión se entregó a los brazos del Apertura que llegó al try. Muy bueno. El visitante estaba bastante nervioso y casi no llevaba peligro. Alumni se dedicaba a aprovechar y jugar con criterio la pelota. Por supuesto que también defendía con todo. Y así llegó una jugada que podría haber definido el encuentro. El Pato "si era una mina no se me escapaba ni en pedo" Misson hizo un quiebre de cuello -no de cintura- y le creyeron. Tan bueno fue que quedo sólo con el ingoal ahí. Corrió y cuando ya estaba adentro inexplicablemente se le resbaló como un jabón. Pero como el Pato es un jugador con demasiado huevo, no se cayó ni dejó que ese Súper Blooper lo tirara para abajo. A los 32 descontó Regatas con un penal y el partido quedaría 8 a 3 hasta el final del tiempo. Pero el partido tuvo un cambio a los 35 minutos. JP Bianchi llegó tarde a un tackle y se lo llevó puesto al fullback. Tarjeta roja para Juampi y para el ala de Regatas que le pegó un cabezazo al Chino enfrente al árbitro. Quedaban 14 contra 14. SEGUNDO ACTO El clima estaba bastante espeso. Era el momento de estar con la cabeza fría. Y si algo caracteriza a este Alumni versión 2001 es la inteligencia para plantear los partidos. Por eso jugó tranquilo y aprovechó a la perfección los nervios del visitante. Y lo definió rápido. Primero con una corrida del Muñeco Schacht que lo depositó adentro del ingoal. Ya estábamos en el segundo tiempo, así que el Chino la transformó en jugada de siete puntos. A los 2 minutos de aquella corrida del Muñeco, apareció una notable jugada del Chino van der Ghote quien desde un mark que cantó en sus 25 yardas corrió y corrió esquivando a todo lo que se pusiera por delante. Cuando lo frenaron se la dio al Pato Misson, quien esta vez la retuvo y se la devolvió al Chino que corrió y fue al piso, para la entrada de Floro "me canso de hacer Knock Ons" Sequeira, que se la regaló a Nahuel "me cuesta caminar y hacer la cunita al mismo tiempo como festejo y si no juego en el CASI no mojo ni en pedo" Neyra para que la apoyara en el ingoal. El Chino sumó 2 más y el Rojiblanco se alejaba. La diferencia pudo ser mayor, pero el Penta Campeón no tuvo suerte, por eso sólo a los 32 el Chino "en el segundo tiempo pateo mejor" van der Ghote sumó 3 más con un penal y cerró el marcador para siempre. El resto ya estaba de más. Mucho se habló durante la semana del partido. Desde la suspensión de la cancha de Alumni, de cómo venía Regatas y de que iba a ser un partido difícil. Pero el Conjunto de Ballatore y Compañía sabe que es el mejor y lo demuestra sábado a sábado.
alumni 23 - 3 Regatas de Bellavista |
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| NOTA DE OPINION Por ALEJANDRO CANIZA Jugador y reportero imparcial de Alumni This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it |
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El sueño era muy real. Pitazo final del referee y empecé a correr con ganas de abrazar a todos al mismo tiempo. Llegué ahí, al medio, y me abracé con alguien que al estar en un sueño y con los ojos llenos de lágrimas ni me acuerdo quien era.
En ese abrazo mi camiseta de Alumni y la de él se juntaron haciéndose una sola y de a poco se iban sumando más y más camisetas para convertirse en una sola gran remera. La transpiración iba poniendo al colorado bordeaux y al blanco gris. La emoción era insostenible y las caras de felicidad demostraban el momento de éxtasis total.
Por ahí, mezclado en mi cabeza, se cruzaba alguna imagen de los martes en las escaleras o de algún jueves bajo la lluvia en Tortuguitas entrenando sin parar y con hambre de ganar. Sentía el suspiro del plantel y la arenga de siempre en esa indescriptible última vuelta.
También aparecían chicos chiquitos con mi cara y los que eran mis compañeros se convertían de golpe en los actuales entrenadores vestidos de jugadores, aparecía toda aquella vieja guardia y yo metido allí mirándolos saltar y cantar desde abajo y bañado en champagne.
De repente esas caras volvían a ser las nuestras y las caras de los chicos se convertían en la de los futuros campeones. Y la vuelta seguía y los abrazos no paraban. La alegría de los más grandes, de los que están hace 50 o casi 50 años luchando para el club también hacía fuerza desde un costado.
En un momento todo se apagó y aparecí festejando solo en Alumni. No entendía porqué hasta que me di cuenta que no estábamos todos en Alumni por el tema ese de la suspen…pero ni me importó. Como por arte de magia volví a San Isidro y aquello de no haber podido festejar en casa pasó a un segundo plano y le resté importancia.
Los abrazos seguían. Aparecía gente en mi mente que nunca en mi vida había visto y por tener la camiseta de Alumni puesta me decían "te felicito" o "felicidades". Era uno de los momentos más felices de mi vida. Compartir eso, todo ese año, ese sacrifico con mis amigos y compañeros era un sueño.
No sé cómo aparecí en el quincho de Alumni abrazados con todos y cantando hasta que las gargantas se iban rompiendo una por una. Y esa música fuerte y llena de frescura fue lo que hizo que me despierte. Era el domingo a las dos y media de la tarde. Mi radio reloj despertador se había prendido. Estuve unos segundos tirado en la cama hasta reaccionar. Salté, corrí a ver el diario y ahí me di cuenta que mi sueño, nuestro sueño, el sueño de Alumni, se había hecho realidad.
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