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Es bastante común ver, en equipos que Alumni debe enfrentar, que nuestros ocasionales adversarios están bajo una gran presión para ganar el partido. Es más, no son pocos los clubes en los que se considera que los jugadores tienen la obligación de darle siempre la satisfacción del triunfo. Por añadidura, aquellos jugadores que son más dotados, o más afortunados para marcar puntos, pasan a disfrutar de consideraciones especiales, mientras que la estima hacia quienes cometen errores desciende abruptamente, sobre todo cuando se los identifica como culpables de una derrota.... Si bien no es necesario explicar demasiado que todo eso nos es ajeno, es oportuno decir algo al respecto. En Alumni consideramos que el partido es de los jugadores, y de nadie más. Son ellos los que juegan, y quienes los miran jugar lo hacen porque disfrutan haciéndolo, alentándolos y aplaudiendo sus aciertos.
Esto no quiere decir que los jugadores no tengan obligaciones hacia Alumni. Sí que las tienen, y se definen todas con una palabra común: respeto. Respeto hacia sus compañeros, sus entrenadores, hacia el esfuerzo y compromiso de todos y hacia los colores que visten, cuyo prestigio ha sido y es de tanta importancia para jugadores nuestros de todos los tiempos.
La filosofía de Alumni establece que ganar nunca es un objetivo, sino una consecuencia. El objetivo es jugar bien, y si lo hace mejor que el contrario, obtendrá la victoria. Pero juegue bien o juegue mal, gane o pierda, el partido siempre es de los jugadores.
Queda para el final el destinatario principal de este mensaje. Mejor dicho, destinataria. Porque es la hinchada que sigue a nuestra Primera División, que en los partidos recientes en los que el resultado nos fue desfavorable, demostró que entiende perfectamente todo lo dicho. Ya es una tradición y un orgullo para quienes formamos parte de Alumni, que quienes semana a semana nos acompañan desde el touch compartan y pongan en práctica los principios de conducta deportiva que han sido y son nuestra guía. Por eso, para resumir y cambiando un poco los papeles, hoy vamos a aplaudirlos nosotros a ellos. LA CONDUCTA DE LA HINCHADA DE ALUMNILa Hinchada de Alumni tiene por norma respetar a todos los participantes de cada partido, y como tal: No se dirige a la hinchada adversaria. No opina sobre los fallos del árbitro ni de los jueces de línea. No critica los eventuales errores de sus propios jugadores.
En suma, se limita a alentar a sus equipos, aplaudiendo sus destrezas y sus aciertos. Y para eso, nunca olvida que: El partido es de los jugadores, quienes no tienen otra obligación hacia la Institución que el respeto por los valores que difunde y representa. El objetivo inmediato de un equipo de Alumni nunca es ganar, sino jugar bien. Haciéndolo, no solamente cumplirá el propósito fundamental de disfrutar de nuestro deporte, sino además puede aspirar a superar a su adversario. De esta manera podrá lograr el triunfo, que es siempre una consecuencia. En definitiva, más que desear la victoria de su equipo, la Hinchada de Alumni espera que la merezca.
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